Kim Yo-jong desafía al OIEA: «Nada puede revertir» el estatus nuclear de Corea del Norte

Kim Yo-Jong desafía al OIEA
Kim Yo-jong desafía al OIEA | Imagen generada con IA

La hermana de Kim Jong-un rechaza las nuevas peticiones internacionales de desnuclearización mientras el organismo nuclear de la ONU advierte de una importante expansión de las capacidades de enriquecimiento de uranio del país.

Corea del Norte ha vuelto a cerrar la puerta a cualquier negociación que parta de su desnuclearización. Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong-un y una de las figuras con mayor peso político del régimen, ha asegurado que la condición de su país como Estado poseedor de armas nucleares es ya una realidad que no puede revertirse.

Las declaraciones fueron difundidas por la agencia estatal norcoreana KCNA coincidiendo con la celebración en Viena de la 70.ª Conferencia General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Kim respondió así a los nuevos llamamientos internacionales para que Pyongyang abandone su programa nuclear de manera completa, verificable e irreversible. Reuters y Yonhap han confirmado la difusión del comunicado y sus principales afirmaciones.

Pyongyang considera irreversible su condición nuclear

El mensaje de Kim Yo-jong fue especialmente contundente.

La dirigente calificó las peticiones internacionales de desnuclearización como un discurso repetitivo que, según Pyongyang, carece ya de capacidad para modificar la política estratégica del país.

Kim afirmó que la posición de Corea del Norte como Estado con armas nucleares es «absoluta» y sostuvo que esa realidad ha quedado consolidada tanto material como jurídicamente.

La declaración supone una nueva reafirmación de una línea política que Pyongyang lleva años endureciendo: las armas nucleares ya no son presentadas únicamente como un instrumento de negociación frente a Washington, sino como un componente permanente de la seguridad nacional norcoreana.

El OIEA advierte de una expansión del programa nuclear

Las declaraciones llegan en un momento especialmente significativo.

Antes de la Conferencia General, el OIEA había informado de una expansión de instalaciones nucleares clave y de un importante incremento de la capacidad norcoreana de enriquecimiento de uranio.

El organismo internacional continúa siguiendo el programa nuclear norcoreano desde fuera del país, puesto que sus inspectores no tienen acceso regular a las instalaciones de Corea del Norte.

Precisamente esta falta de acceso constituye una limitación importante a la hora de determinar con exactitud las dimensiones actuales del arsenal y de las capacidades de producción de material fisible de Pyongyang.

Aun así, las instalaciones de Yongbyon continúan siendo uno de los principales focos de vigilancia internacional. Informaciones recientes basadas en el informe del OIEA señalan que una nueva instalación de enriquecimiento de uranio en Yongbyon podría albergar hasta 28 cascadas de centrifugadoras.

La respuesta de Seúl

El Gobierno surcoreano respondió también este jueves a las declaraciones.

Según Yonhap, el Ministerio de Unificación de Corea del Sur señaló que las palabras de Kim Yo-jong muestran nuevamente las diferencias existentes entre Seúl y Pyongyang respecto al futuro nuclear de la península.

El Gobierno surcoreano mantiene como objetivo la desnuclearización de la península coreana, aunque la actual administración ha defendido al mismo tiempo la necesidad de recuperar canales de comunicación y reducir las tensiones con el Norte.

La cuestión nuclear continúa siendo, sin embargo, el principal obstáculo.

Pyongyang insiste cada vez con mayor claridad en que cualquier futura negociación deberá partir de la aceptación de Corea del Norte como potencia nuclear, mientras buena parte de la comunidad internacional mantiene como referencia la desnuclearización.

Un mensaje que va más allá del OIEA

La declaración tampoco parece un episodio aislado.

Este mismo 17 de septiembre, el viceministro norcoreano de Defensa, Kim Kang-il, afirmó durante el Foro Xiangshan de Pekín que el incremento de la cooperación militar entre Estados Unidos, Corea del Sur y Japón justificaba que Corea del Norte continuase fortaleciendo sus fuerzas nucleares.

Kim Kang-il volvió igualmente a presentar la condición nuclear del país como irreversible y acusó a Washington y sus aliados de incrementar las amenazas militares sobre la península coreana.

Las dos declaraciones, producidas prácticamente de manera simultánea, refuerzan un mismo mensaje político desde Pyongyang: Corea del Norte no parece dispuesta a aceptar que una eventual negociación internacional vuelva a plantearse bajo el antiguo esquema de desnuclearización a cambio de concesiones económicas y diplomáticas.

La discusión, desde la perspectiva norcoreana, parece haber cambiado.

Ya no se trataría de negociar si Corea del Norte debe conservar sus armas nucleares, sino de conseguir que sus interlocutores acepten que esas armas forman parte permanente de la realidad estratégica de la península.

Y esa diferencia podría convertirse en uno de los principales obstáculos para cualquier futura negociación entre Pyongyang, Seúl y Washington.

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